MMirame
Dejé todo por ti.
Dejé mi antigua vida
para volar sobre mis muertos
y ver que no todo ha sido en vano.
Todo me lleva a tí, a tu sangre y tus venas.
Deseo que levantes como yo sobre tu figura
y vengas al recinto de los ángeles
dónde dormitar tranquilamente.
No ví el barco sobre la mar
que había desaparecido tras el horizonte.
No ví las gaviotas revoloteando
sobre el acantilado.
No ví mis noches y mis días de colores,
que aún me quedaba el recuerdo
de mis palabras primeras.
Recuerdo el olor a magdalenas
recién salidas del horno
y su sabor inigualables y esponjoso
Recuerdo el goteo de las goteras
sobre los cubos en días de aguas
en otoño e invierno.
Era un ciego en un mundo
de colores y de videntes.
Ahora los colores son transformados
en sonidos.
Creo que siempre pasan los días
con sus crepúsculos y sus amaneceres.
Pienso que todo ha valido la pena.
Los esfuerzos no han sido en vano.
Las lágrimas no han caído en saco roto
y riegan los deseos y las ilusiones del querer.
El patio de mi casa no es particular
que es comunitario, las flores que exhalan los perfumes
que rodean la atmosfera del conjunto
con las macetas pintadas de azul
son las estrellas que alumbran las estancias
del interior del patio.
Del dolor lo que me da pena y pesadumbre;
pero al final acabo aprendiendo
y me levanto del suelo dónde estaba caido
y resurgo como Ave Fénix de las cenizas
y vuelo alto para ver la pradera del sotobosque
dónde está mi mundo de supervivencia.
Cuándo se ha perdido el sentido del peso de la responsabilidad
puede suceder cualquier cosa
y aunque la responsabilidad se comparte con los deberes
que tenemos hacia las personas y animales, Naturaleza incluida.
También los derechos que nos pertenecen
como ciudadanos que vivimos en una sociedad plural.
Cuándo la actividad acaba llega el descanso
y te relajas hasta que alcance el sueño a tu mente
y y ya no sientes el cuerpo, soñando las aventuras
que no pueden realizar en la vida
CCC.J.Hidalgo 2-3-2011
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